La Ley del embudo

La Ley del embudo

Estoy un poco cansada de que todo aquel que no comparte algunas de mis creencias, o de las de mis amistades, recurran a la risa fácil sólo para hacerse el gracioso. Si estuviéramos en edad escolar diría que es bullying pero, como no lo estamos, sólo digo que son tan estúpidamente ignorantes que no son capaces de respetar aunque no tengan las mismas creencias o aficiones.

Hay quien dice, sobre todo familiares, que soy demasiado reivindicativa, pero es que a mí eso de quedarme callada “por no molestar” no me sale. Si veo algo injusto, que no me gusta, o que no comparto, digo las cosas como las siento. Tampoco os creáis que soy de esas que va dando su opinión sin que se la pregunten o que se creen con el derecho de dar consejos de moral, porque eso no me describe. Simplemente, si me veo involucrada en algo que no es justo, no permanezco callada, y si eso es ser reivindicativa pues prefiero serlo antes que ignorar lo que es injusto y convertirme en una de esas personas que se quedan de brazos cruzados ante algo por lo que todos deberíamos revelarnos.

En mi círculo de amistades todos somos amantes de los animales y muy respetuosos con la naturaleza, de hecho es que no concibo tener una relación estrecha con alguien que no tenga unos mínimos valores morales al respecto. El caso es que la hija de unos amigos nuestros sufre acoso escolar en el colegio porque, tal y como le han enseñado en casa, ha hecho comentarios del tipo “energía de la naturaleza” o “respeto medioambiental”  e incluso comentarios acerca del “karma”. Tiene 12 años y no me entra en la cabeza que otros niños de su edad se metan con ella porque diga que hay que ser ecológicos o porque tenga unas creencias que ellos no comparten, pero así es. Probablemente eso del karma les suene a chino pero ellos, de igual modo, deciden meterse con ella porque les parece divertido.

Educando en Valores

Sus padres se conocieron en los cursos de Maite Domenech, una de las mejores profesoras de tantra que conozco, y por eso le han inculcado a la niña los mismos valores que ellos tienen. El problema es que la gente, en general, utiliza frases tántricas conocidas como “el universo te habla constantemente” o “el camino de la energía iluminada” para hacer burla de los estudios tántricos ignorando que, en realidad, lo único que quieren decir  es, en resumen, que si respetas la naturaleza, ella te respetará a ti y te dará lo que necesitas, del mismo modo que si entendemos nuestro cuerpo y lo respetamos, nos dará lo necesario para vivir. Así de simple, pero muy literario.

Nosotros conocimos a este matrimonio en la sala de espera del Centro de Masajes Más, un centro especializado al que acudimos bastante mi marido y yo porque ofrece masajes en pareja, y desde entonces hemos forjado una gran amistad y se han unido a nuestro círculo social con gran acierto, pues comparten valores y sentimientos con nosotros.

A pesar de haber sido criada en el catolicismo, yo no soy creyente, no creo en Dios ni en la Iglesia y, a pesar de ello, no me echo a reír cuando escucho frases como “alabado sea el señor” o “te adoramos, óyenos”. Es muy habitual oírlas en misas de comuniones y bodas, pero a pesar de que a mí me recuerdan a  una secta con todos sus súbditos hablando a la vez, no me provocan risa, porque respeto las creencias de todo el mundo, así que ¿por qué han de reírse de las mías si creo en la energía de la naturaleza, el karma o en el tantra? Ya podrían dar más clases de ecología y respeto por el medio ambiente en el colegio y menos sintaxis, que luego no sirve para nada, aunque esa esa una opinión personal obviamente. Y, por supuesto, ya podrían educar más en valores de respecto y diversidad y menos en políticas que a los niños muy poco les importan.