Aprendiendo a vivir

Aprendiendo a vivir

Cada vez son más los centros escolares comprometidos con el cuidado del medio ambiente y que implantan diferentes planes dirigidos a concienciar al alumnado acerca de la importancia de cuidar el espacio en el que viven, a respetar la naturaleza y a interactuar con esta sin alterar ni romper su equilibrio. La ideas es conseguir que alumnos y alumnas, profesoras y profesores, madres y padres, trabajen juntos y colaboren para alcanzar un objetivo común, un futuro mejor para todos los seres del planeta, y eso sólo es posible desde la sostenibilidad, es decir manteniendo el equilibrio entre la sociedad y la naturaleza de la que forma parte.

En nuestro país, varias comunidades autónomas han puesto en marcha diferentes actividades escolares encaminadas a la educación ambiental y a la salud. En varias escuelas han creado  huertos urbanos que son cultivados por los propios niños y niñas, programas de reciclaje o campañas para promover el ahorro energético, enseñando a los más pequeños la importancia de hacer un uso responsable de los recursos naturales.

Actualmente muchos colegios e institutos apuestan por una forma sana y ecológica de diversión y por eso a la hora de organizar excursiones o viajes de estudios optan por los campamentos en pleno corazón de la naturaleza. Y en este sentido, el centro de turismo Ocio Aventura Cerro Gordo en Andalucía, ofrece diferentes actividades educativas para escolares de todas las edades: talleres medioambientales, siembra de productos en su huerto ecológico, rafting, paintball,  tiro con arco, tirolina, rapel, escalada en rocódromo, senderismo interpretativo, barranquismo, etc… De esta forma, el alumnado además de disfrutar de la naturaleza, aprende. Este centro puede organizar y planificar viajes para colegios, institutos, centros de enseñanza  en general incluyendo ciclos formativos y universidad y ofrece la posibilidad de realizar las actividades en sus instalaciones o en las inmediaciones del colegio que las solicite.

Aprende a sembrar tu propio huerto ecológico

La visita al huerto ecológico y la siembra de semillas es de las actividades preferidas por los más peques del cole, tanto en infantil como en primaria, con la que además toman conciencia de la importancia de una buena alimentación y de seguir una dieta equilibrada en la que abunden las frutas y verduras frescas.

El huerto ecológico exige dedicación, constancia y mucha paciencia, demanda atención, pero también sabe recompensarte, ya que en poco tiempo podrás observar el resultado de todo el esfuerzo empleado. Lo mejor es ir empezando poco a poco con unas cuentas hortalizas y con el tiempo ir aumentando su variedad. Ya verás como en breve tu producción también irá en aumento.

En los centros de enseñanza en los que se ha implantado esta actividad primero enseñan a los niños y niñas a sembrar hortalizas de crecimiento rápido como las lechugas, los rábanos, las zanahorias o los guisantes, para después ir añadiendo otras variedades como las berenjenas, tomates, patatas, judías, brécol, pimientos, habas, coles o puerros.  La producción de muchos de estos centros ha crecido tanto que ya son capaces de satisfacer las demandas de verduras de los cursos que participan en el proyecto. Por supuesto, madres  y padres están encantados con la actividad, ya que no existe una forma mejor de consumir los alimentos que esta, del campo a la mesa.

Por supuesto los progenitores han de continuar en sus casas con esta labor concienciadora por parte de los centros, y así promover también en el hogar el consumo de frutas y verduras ecológicas y el respeto por el medio ambiente.

La educación, tanto de los menores como de las personas adultas, debe ir más allá de la mera transmisión de conocimientos. La educación ambiental enseña al individuo a relacionarse con la naturaleza, a respetarla y a cuidarla.

El cambio de actitud es necesario si queremos un futuro mejor, y para eso, el ser humano ha de tomar conciencia de la importancia de cuidar los recursos naturales y del planeta en su conjunto.  El ser humano ha de comprender que está unido a la naturaleza, que no es ajeno a la misma, y que esta constituye el fundamento de nuestra sociedad, que sólo puede desarrollarse dentro de la misma.

No tendremos una sociedad si destruimos el medio ambienteMargaret Mead (antropóloga cultural estadounidense)